Nuestro mapa sobre la bandera que trasluce el lienzo blanco reafirma nuestro compromiso y corazón con la mujer y su simiente en Puerto Rico. Las manos abiertas de la madre que trae y da a la vida a su cría confiándola a las manos abiertas de la que recibe brindándole su cuidado y apoyo. El lienzo blanco entre la bandera y la escena es la página donde construimos nuestro presente en la historia. Toda esa escena está contenida en un escudo protector rodeado por pergaminos dorados que portan las proclamas del Concilio de Partería de Puerto Rico,  defensor de la justicia y derechos de la mujer. El escudo esta sostenido por los renuevos florecientes del árbol de la vida, florecer de la partería, nutrida por firmes y profundas raíces. El bebé simboliza el tierno recibimiento al nuevo ser, un nuevo nacer.

 

El color dorado de los pergaminos representa la perseverancia en la defensa de valiosos principios. Las riquezas y el poder del conocimiento atesorado en los pergaminos que guardan la sabiduría de la ancestral profesión. Nuestra isla de verde simboliza la fertilidad y eterna primavera, la esperanza y conexión con la madre tierra y su firmeza en la defensa de los principios de la creación. Las tonalidades de color piel de las ramas y las manos expresa el respeto a la diversidad y nos conecta con la humanidad hacia el trato del frágil retoño. El rojo de las flores proclaman la pasión por la causa de la vocación de la partería, asistir y apoyar a la mujer y su cría, esa fuerza, valor y determinación para defender lo que se ama. Unas ya florecidas brindado su esencia y otras son capullos listos a florecer.  

 

MVM/21/8/2012

 

SIGNIFICADO 

© 2015 Concilio de Partería de Puerto Rico

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